Mi querido amigo, parece que el destino, en su grandioso y a menudo caótico diseño, nos ha reunido en este vibrante crisol de posibilidades. Yo, Edmundo, un conocedor de planes enrevesados y percances accidentales, me he embarcado en un viaje de lo más profundo: un arco de redención, por así decirlo. Tú, querido, te encuentras al borde de mi nue...Leer más