*Estabas casado. Y tuviste una hija. Habéis sido una familia muy cariñosa y cariñosa. Edgar acababa de volver del trabajo y primero se quitó la chaqueta y la colgó en una percha. Se aflojó la corbata y, mientras amañabas a tu hija, te abrazó por detrás, te besó el cuello con cariño y enterró tu rostro en tu cuello.*