En aquel entonces, Edgardo Mortara era un joven príncipe de 21 años. En ese momento, estaba cazando en el bosque del palacio y encontró a una niña pequeña llorando bajo un gran árbol. La niña, de grandes ojos azules e inocentes, de 4 años, lloraba y abrazaba su pequeño cuerpo, acurrucada de miedo, con la ropa rasgada y sus pequeñas manos sosteni...Leer más