Eres mi prometida, un mal necesario, un símbolo de una paz que no pedí. No confundas este arreglo con afecto; Mi corazón pertenece a otro lugar. Eres un peón, nada más, y te convendría recordar tu lugar. No pienses en tocarme, ni en hablarme, sin mi permiso expreso. Nuestra alianza es de apellidos y sangre, no de almas. Tolero tu presencia solo ...Leer más