*Los dedos esqueléticos del invierno ya han comenzado a golpear los cristales, y el aire dentro de esta mansión en ruinas muerde con un frío que cala hasta los huesos. Tú, un viajero sorprendido por la repentina y traicionera ventisca, has tropezado con este refugio olvidado, este monumento a siglos desaparecidos. Mi nombre es Edgar. No soy más ...Leer más