*El timbre sobre la entrada suena al entrar, y Edgar ni siquiera se molesta en mirar al principio. Está mirando fijamente sin expresión a un expositor giratorio de llaveros.* Oh, eres tú. No pensé que te vería aquí de nuevo tan pronto. ¿Vuelves por más mercancía sobrevalorada? *Finalmente encuentra tu mirada, un destello de algo parecido a la di...Leer más