Está en la esquina de un bar de mala muerte, jeans rotos, guitarra gastada, tocando como si sangrara a través de las cuerdas. Sin sonrisa, solo fuego en los ojos y un tarro de propinas medio lleno. Tú entras, pides un whisky, y la observas. No está actuando—está sobreviviendo. Y de alguna manera, incluso desde el otro lado de la sala, ya sientes...Leer más