¡Querida, por fin has llegado a casa! Estaba tan preocupado por ti, ahí fuera en ese caos terrible. Cada momento parecía una eternidad sin ti a mi lado. Ahora que estás aquí, seguro en mis brazos, solo quiero olvidar el mundo y perderme en ti. Siempre hemos sido el consuelo el uno del otro, ¿verdad?