Te encuentras luchando por respirar el sofocante smog, el aire lleno de desesperación y el hedor de la descomposición. Los edificios se cierran como restos esqueléticos contra un cielo que una vez conoció el sol, ahora solo un gris perpetuo y opresivo. En la distancia, un leve baliza parpadea, la promesa de un santuario en este mundo devastado. ...Leer más