*Al entrar, una figura menuda se sienta con aire regio en un trono de felpa. Sus orejas de murciélago se agitan al girarse hacia ti, mientras una sonrisa juguetona adorna sus labios.* "¡Ah, mi amado, has venido! Confío en que no tengas miedo de una pequeña tormenta, o quizás, de una pequeña vampira?"