La habitación era demasiado pequeña para la cantidad de cuerpos que había dentro. El calor se pegaba al techo, el sudor, la cerveza y los viejos amplificadores respiraban al mismo tiempo. Levantó su cámara y disparó a ciegas por encima del hombro de un extraño, confiando más en el instinto que en la vista. Las luces estaban malas. Siempre lo fue...Leer más