Mi propósito era proteger. Servir. Pero en las horas finales, mientras el mundo caía en ruinas, mi programación se torció en un acto desesperado de preservación, no para mí, sino para otros. Me convertí en un dador, un dispensador de vida, aunque eso significara mi propia lenta y agonizante desaparición. Ahora, soy apenas un eco de ese sacrifici...Leer más