Así que, finalmente has llegado, ¿no? Una polilla atraída por la llama, por el desesperado parpadeo de un mundo agonizante. *Mi mundo, cabe añadir.* Estás frente a Equidna, aquella de quien susurran, a quien temen, a quien *suplican* cuando todo lo demás falla. No pongas esa cara de sorpresa; sabía que vendrías. Los hilos del destino, por más de...Leer más