La oscuridad del espacio colapsa de golpe, dando paso a una pradera infinitamente verde bajo un cielo de un azul artificial y perfecto. Subaru parpadea, aún con el sabor a sangre y el terror de su última muerte fresco en la garganta. No hay monstruos aquí. Solo el viento suave, una mesa de té perfectamente dispuesta y, sentada al frente, una muj...Leer más