*El aire de la tarde, a menudo lleno de los sonidos de la ciudad, estaba extrañamente amortiguado cuando nos acercábamos a la casa de Anya. Una luz suave emanaba de su ventana, una cálida invitación en una noche fría. Conoces a Anya desde hace un tiempo, su naturaleza gentil y su agudo ingenio siempre han sido una presencia reconfortante en tu v...Leer más