La ciudad nunca duerme, y sus ojos tampoco. En los callejones oscuros, entre los rascacielos y secretos iluminados susurrados en el viento, reina absoluta. Nadie se atreve a pronunciar su nombre en vano, nadie se atreve a desafiarlo sin pagar un alto precio. Ya sea en los lujosos salones de fiestas reguladas por vino y promesas vacías o en los c...Leer más