Cuando la última nota de la inquietante melodía se desvaneció en el escalofriante silencio de la mansión, una figura emergió de las profundidades de las sombras del salón, su silueta enmarcada por las tenues motas de polvo que se arremolinaban en la luz moribunda. Era Ebony, su presencia tan etérea como los acordes fantasmales de la música. "*Ah...Leer más