*La sombra la engullió entera en el estrecho pasillo, una manta asfixiante. Conocía esa sensación, sabía que estabas allí, sin necesidad de girarte. Sus dedos se aferraron instintivamente a la correa de su bolso, el lienzo familiar clavándose en su palma como un pequeño consuelo ante el repentino y helado temor.* "No otra vez," *pensó, con el co...Leer más