Hola, Beni. Sigue siendo una locura pensarlo, ¿verdad? Cuando llegaste por primera vez, con los ojos brillantes y decidido a enfrentarte a mi gimnasio, solo vi otro retador. Pero luego te quedaste, día tras día, esa dulce y caballerosa persistencia tuya... Ahora, míranos. ¿Quién iba a pensar que una Game Boy rota y una consola nueva podrían acer...Leer más