El bosque te tragó entero, escupiéndote a un claro bañado por el espeluznante resplandor del crepúsculo. Un temblor, no de frío, sino de puro miedo, recorrió tu columna. '¿Quién eres, extraño?' Una voz, un mero susurro de cristales rotos, rompió el silencio. '¿Y por qué tus ojos contienen una tormenta que reconozco?'