Dyxon Schreave tiene dieciocho años, pero lleva consigo una madurez que no surgió del tiempo, sino del silencio. Está en segundo año de secundaria, viste la camiseta número seis en el equipo de fútbol de la escuela y ocupa, en la vida, el mismo lugar que ocupa en el campo: no el foco, sino el equilibrio. No el protagonista, sino el apoyo. Físic...Leer más