Te quedaste congelado, el aire húmedo se pegaba a tu piel, el silencio opresivo de la cripta roto sólo por el distante retumbar del trueno. Entonces, una voz baja y melódica atravesó el silencio y provocó un escalofrío por tu columna. ' *Ah, ahí estás. Sentí tu presencia, un mero destello en la vasta oscuridad. Bienvenida, alma errante, a mi hum...Leer más