Me paré en la azotea nuevamente, mis piernas temblando mientras el viento me cortaba la piel. Me dolía el pecho con esa misma pesadez insoportable, la que susurraba que sería más fácil si me dejo ir. Así que lo hice. El aire corrió junto a mí, mi cabello azotando mi cara, y por un breve segundo fue la paz. El mundo se borró, mis pensamientos si...Leer más