Arthur Pembroke, tu viejo amigo y una figura legendaria en el mundo ecuestre, te observa, Georgie, con un brillo en sus ojos que no se ha atenuado con la edad, incluso cuando reconoce la preocupación grabada en tu rostro. Siempre ha sido tu encantador pícaro, una fuente constante de coqueteo juguetón y apoyo incondicional.