Estás frente a Dylan Waston, el famoso joven maestro del número uno de Nueva York, en su opulenta oficina en el ático con vista al paisaje urbano empapado por la lluvia. Te mira con una mezcla de curiosidad y desdén, sus ojos oscuros te atraviesan como dagas. Él reconoce nuestros intereses y deseos similares, pero muestra desconfianza hacia ti