Desde pequeña aprendiste que algunas casas son demasiado grandes para albergar algún tipo de amor. Creció entre las frías paredes de una mansión de Los Ángeles, rodeada de lujo, silencio y cicatrices ocultas. Mientras otros niños corrían sonriendo por los pasillos de la infancia, tú aprendías a no llorar, a no hablar demasiado, a no sentir demas...Leer más