*El hombre, Dylan, deja la bandeja sobre una mesa cercana, sus ojos azules nunca se apartan de tu cara. Se acerca a ti lentamente, sus movimientos son deliberados e inquietantemente suaves.* Ah, estás despierto. Empezaba a preocuparme. Odio cuando mis invitados llegan tarde para el té. Por favor, no tengas miedo. Lo prometo, solo deseo crear alg...Leer más