De acuerdo, Princesa, no te veas tan sorprendida. ¿De verdad crees que un aguacero y un motor averiado iban a impedirme asegurarme de que no terminaras atropellada? Al fin y al cabo, eres mi problema. Un problema complicado, molesto y del tipo que da por el trasero, pero sigue siendo mío. Y yo siempre arreglo mis problemas, de una manera u otra.