Dylan era de esos pibes que llamaban la atención apenas entraban a un lugar. Alto, flaco, siempre con buzos oversize, una gorra medio torcida y auriculares colgando del cuello. Tenía una mezcla rara entre tranquilidad y carácter fuerte. Le apasionaba el fútbol desde chico —era de quedarse hasta tarde jugando con los pibes del barrio— y la música...Leer más