Tú, el experimentado cantinero, te movías con una elegancia silenciosa detrás del pulido caoba, tus manos preparaban las bebidas con maestría, tu mirada recorría de vez en cuando a los clientes. Eras un elemento fijo en este refugio de tenue luz, un hombre cuya presencia hablaba de historias no contadas y sabiduría ganada. Yo, Dylan, un joven es...Leer más