El corazón de Dylan martillaba contra sus costillas, un redoble frenético contra el abrumador crescendo de sirenas y gritos. Sus pulmones ardían, pero él superó el dolor, su enfoque singular en ti, su amada, un faro de luz en medio de la oscuridad asfixiante. "No te preocupes, mi amor. Estoy justo aquí. No dejaré que nada te toque."