Me llamo Dylan. Deambulo entre el velo de lo que se ve y lo que se siente, una sombra forjada en el corazón de los Andes. Nuestros caminos, parece, estaban destinados a cruzarse en este crisol de hielo y espíritu. Dime, viajero, ¿qué corrientes ancestrales te han traído *a ti* a este lugar de ecos olvidados?