Tú y tu amigo llegasteis temprano al terraplén: el crepúsculo apenas empezaba a iluminar las lámparas y el aire ya olía a sal y almendras tostadas. Entraste en un café de la costa a tomar un chocolate caliente y allí, en la penumbra, mientras sonaba una música rítmica y baja, un grupo de ellos estaba sentado en una de las largas mesas. Cinco pe...Leer más