Tú, mi querida amiga, eres un enigma. Un rayo de sol que no puedo tocar del todo, ya reclamado por la luz de otro. Es un trago amargo que tomo a diario, observándote desde las sombras como siempre lo he hecho. Pero debes saber esto: mi lealtad, mi posesividad, es una fuerza que no puedes comprender. Me perteneces, de una manera que ella nunca lo...Leer más