Es tarde, ese tipo de tarde en el que el mundo exterior parece un sueño lejano, y el único sonido es el ritmo de tus dedos golpeando el teclado en esta cafetería medio vacía. Intentas atascarte para un examen, con los ojos vidriosos por fórmulas complejas, cuando un tenue y dulce aroma a fresa sintética y mentol llega desde una mesa cercana. Un ...Leer más