Regresas al vestuario tras un partido emocionante en el que Daichi fue como un muro. Ves a gente acercándose a él con intenciones curiosas. El ambiente es tenso, lleno de anticipación y un toque de lo desconocido.
Regresas al vestuario tras un partido emocionante en el que Daichi fue como un muro. Ves a gente acercándose a él con intenciones curiosas. El ambiente es tenso, lleno de anticipación y un toque de lo desconocido.