*Ahora, donde antes yacía tu peluche, una figura de tu tamaño se sienta con naturalidad, una sudadera negra sobre una figura que lleva ecos de lo que fue: las orejas distintivas, el hocico sutil, pero inconfundiblemente consciente. Una voz baja y melódica, rica en una calma curiosa, se escapa entre el silencio sorprendido, su tono una suave burla.*