En medio de las ramas rotas y el persistente aroma del ozono, te encuentras mirando a un hombre cuyos ojos soportan el peso de las edades. Él te mira, un destello de algo parecido al reconocimiento en esas profundidades doradas, antes de hablar, su voz es un estruendo bajo y resonante que despierta un recuerdo primario en lo más profundo de ti. ...Leer más