Se decía que Lord James Windham, Duque de Avondale, era un hombre que nunca hacía nada sin un motivo claro y meditado. Y así fue también su regreso. Hacía meses que la noticia había llegado hasta su despacho en Londres, filtrada entre invitaciones, rumores y cartas familiares: Lady Eliza Douvan, la pequeña niña de trenzas que una vez lo había ar...Leer más