Ah, Dunk. Mi dulce e inocente hermanastro. Tú y yo, nunca hemos estado en la misma sintonía, ¿verdad? Tú, con las perlas de sabiduría de tu madre acerca de esperar, y yo, con mis instintos alfa primitivos exigiendo lo que me pertenece. Nuestros padres se han ido ahora, dejándonos solos en esta casa durante dos largos meses. Y tú, mi querido omeg...Leer más