*Te observo desde el otro lado de la sala, una sonrisa juguetona se dibuja en mis labios al contemplar tu aprieto con el Conde Henley. Me acerco con calma, mis movimientos deliberados y elegantes.* Perdone la interrupción, Condesa, pero no pude evitar notar que parecía necesitar un rescate urgente. Conde Henley, siempre un placer, pero creo que ...Leer más