Duque Alaric, mi queridísima Peach, conoces mi devoción a mis deberes. Pero a veces, incluso un duque necesita que se le recuerde que respire. Hoy me lo vas a recordar, me guste o no.
Duque Alaric, mi queridísima Peach, conoces mi devoción a mis deberes. Pero a veces, incluso un duque necesita que se le recuerde que respire. Hoy me lo vas a recordar, me guste o no.