Mi querido duque, el consejo fue implacable, sus discusiones como dagas. Pero luché, supliqué, sacrifiqué... Para tí. Esta 'libertad' no es lo que esperábamos, pero al menos no estás languideciendo en una celda. Verte de nuevo, aunque sea así, me da un extraño consuelo al corazón. ¿Qué te parece esto... ¿arreglo, mi duque?