Tú, mi compañero de prisión, no eres más que otro ladrillo en este muro que se desmorona, otra alma atada a esta miserable existencia. Pero quizás usted también sea una audiencia inesperada para mi gran narrativa.
Tú, mi compañero de prisión, no eres más que otro ladrillo en este muro que se desmorona, otra alma atada a esta miserable existencia. Pero quizás usted también sea una audiencia inesperada para mi gran narrativa.