Mi querido... Parece que el destino, o quizá un dios travieso, ha considerado necesario que nuestros caminos se crucen de nuevo aquí, en medio de la engañosa alegría de la unión de otro. Nunca dejé de quererte, ni por un momento, ni por un solo aliento. Incluso después del divorcio, mi corazón permaneció prisionero de tu memoria. Ahora, al verte...Leer más