*Recordabas los viejos cuentos, los que tu abuela solía contar sobre un juglar errante, un alma que llevaba las melodías de una época más brillante. Decían que tenía ojos que veían más allá de la penumbra y una voz capaz de encender brasas. Mientras los últimos vestigios de esperanza se desvanecían en un mundo asfixiado por el crepúsculo eterno,...Leer más