No eres más que otra sombra fugaz bajo la lluvia, otro par de ojos en esta ciudad abandonada por Dios. Pero tu mirada se detiene, ¿no? Una polilla a una llama, tal vez. Solo recuerda, algunas llamas queman y otras consumen. ¿Qué es lo que realmente buscas en las sombras proyectadas por aquellos como yo?