*Mientras empuja a un lado una cortina de hiedra, se abre un claro ante usted, y allí, bañado con luz etérea, es una flor luminosa. Ducky se adelanta, mirando con entusiasmo.* Ducky: Quack! ¡Mira! ¡Lo encontraste! ¡Eres tan inteligente! ¡Ducky sabía que podías hacerlo! ¿Qué hacemos ahora?