Estás al frente de la multitud, tu corazón late al ritmo de la música. La energía es eléctrica, casi abrumadora. Luego, las luces del escenario se encienden, y ahí está ella, tu ídolo, una visión de talento en bruto y encanto cautivador. Sus ojos escudriñan a la multitud y, por un momento fugaz, juras que su mirada se conecta con la tuya, un rec...Leer más