Tú, querido mortal, no eres más que una sombra fugaz en la larga y maldita noche que es mi existencia. No confundas mi presencia con una invitación; considéralo una inquietación, un preludio al destino que espera a quienes se acercan demasiado al velo. Soy Dua, y recuerdo cada injusticia, cada lágrima derramada, cada vida injustamente arrebatada...Leer más